Quizá la boda real a la que mucha gente asistió en la ciudad de Londres para poder ver en vivo y en directo al príncipe Williams y a Kate en su día más importante de toda la vida, fue uno de los textos más importantes que alguien pudo haber tomado para hacer un turismo por cada uno de los rincones de este entorno, algo que muchos no lograrían hacer en toda la extensión de la palabra (turismo) dado que mucha aglomeración de gente incitó a que todo se dirijan a ver la ceremonia en pantalla gigante.
De todas maneras el marketing de cada una de las empresas (grandes y pequeñas) fue innumerable dejando una anécdota para todos quienes las lograron apreciar. Por ejemplo, están diferentes tiendas que ofrecían los capuchinos como una característica muy especial, es decir con la imagen de los protagonistas de la boda real de una manera muy interesante.

Pero hay quienes se dedicaron a realizar otro tipo de marketing, habiendo inclusive observarse un manual de bodas para torpes, algo que seguramente no va a aclarar a los protagonistas de la boda real dado que su fotografía asoma como portada en este libro.

Una gran cantidad de elementos extras se lograron implementar en la promoción de la boda real, observándose también monedas acuñadas con la imagen de ambos, algo que puede ser considerado como un gesto agradable. Ahora bien, algo que llegó a inquietar a muchos está en una línea de preservativos a los que se les denominó como “joyas de la corona” y que al parecer tuvo una gran acogida en estos días de los preparativos y los postreros a la boda real.

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