
El London Eye se ha convertido en una de las atracciones principales en las vistas a Londres desde que abrió en el año 2000. Era la noria más grande del mundo, hasta que le surgieron dos competidoras, siendo en estos momentos la de Singapore la que sustenta el privilegio de serlo.
Esta noria, que se eleva 135 metros de altura, nos da la oportunidad de dar una vuelta en ella, subidos en unas cápsulas acristaladas y climatizadas. En esta vuelta podemos contemplar toda la ciudad de Londres desde lo alto, e incluso, si tenemos a suerte de subir a la noria un día soleado, nuestras vistas alcanzaran hasta 40 kilómetros de distancia. La noria no para de dar la vuelta en este tiempo de la visita, ni siquiera para que suban nuevos pasajeros, debido a que no marcha lo bastante rápido para tener que hacerlo.
De esta forma, durante el tiempo que permanezcamos en la atracción, daremos una vuelta completa, que tarda aproximadamente unos cuarenta minutos.
En esta atracción también se realizan diversos actos o celebraciones, cómo desde hace unos años, que se ha convertido en un punto de celebración del Año Nuevo, dónde se disparan fuegos artificiales, incluso desde la propia noria, durante un tiempo de diez minutos.
Para poder disfrutar de esta magnífica noria, conviene saber, que está abierta todos los meses del año, aunque con diferente horario dependiendo de la fecha o estación, y que es necesario, en la mayoría de las ocasiones, reservar con antelación los tickets.
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