Sin dudas Virginia Woolf es una de las escritoras más representativas de la literatura británica. Su obra, junto con la de Marcel Proust y de James Joyce, constituye uno de los experimentos narrativos más importantes del siglo XX. Describió las relaciones humanas, los detalles de la vida cotidiana y los mínimos cambios que conllevaban el paso del tiempo en su Londres natal como ninguna.
Virginia Woolf nació en Londres en 1882. Creció en medio de una elite intelectual de su tiempo y recibió una educación refinada y liberal. Fue miembro, junto con otros, como Forster, Graves o Eliot, del “Grupo de Bloomsbury”, cuyo ideario propugnaba la absoluta libertad de expresión y en el que la obra individual era, en cierto modo, resultante del esfuerzo de todos.
Inició su actividad crítica escribiendo recesiones para “The Times Literary Supplement” y, junto a su marido, el ensayista Leonard Woolf, fundó y dirigió la editorial Hogart Press, que reveló a escritores como Katherine Mansfield y T.S.Eliot.
En 1915 escribió “Viaje de Ida” y en 1919, “Noche y Día”. Su novela: “El cuarto de Jacob”, publicada en 1922, ofrecía un gran lirismo introspectivo. Llegó a la plena madurez de su genio con “La Señora Dalloway” (1925) y “Orlando” (1928). Sus mejores páginas criticas se encuentran recopiladas en “Por las calles de Londres” (1936). También supo cautivar con su excelsa pluma en su diario personal, publicado después de su muerte.
La vida de Virginia Woolf encontraría un trágico final: en 1941 decide suicidarse en las aguas del río Ouse, en la ciudad de Sussex.
Imagen: dilerasua.
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